Edición No. 529 | 20 DE MAYO DE 2008
 
 
 
Opinión
 
El valor de la información
 
En la actualidad, el poder real del sistema financiero está en los operadores y no en los directores, que no tienen conocimiento sobre cómo funciona el negocio, dónde se hace el dinero y, consecuentemente, cuál es el verdadero nivel de riesgo al que se está expuesto”. 
 
AndrÉs Bernal 
mf@prensa.com 
 
MCT Direct

Hasta hoy nos ha faltado mirar para arriba en materia de gobierno corporativo en los bancos y abordar algunas discusiones de fondo.

El gobierno corporativo, visto hacia abajo, es la aproximación administrativista de los bancos de la región a implementar prácticas y procedimientos de administración de riesgo. Aunque administración de riesgos no es gobierno corporativo ni viceversa, estos dos conceptos se han fundido en la discusión del sistema financiero.

Una encuesta realizada por la Federación Latinoamericana de Bancos en 2006 demostraba que las entidades financieras regionales identifican como dificultades para implementar Basilea II, primero, la carencia de bases de datos históricos de riesgo para la aplicación de modelos internos (39%); y segundo, “que las regulaciones no son apropiadas para los bancos de economías emergentes” (25%).

Solo el 4% de las instituciones encuestadas, pensó que el problema detrás de bambalinas es el gobierno corporativo, es decir, el poder empresarial y el flujo en las estructuras formales.

Las entidades financieras a nivel mundial son instituciones altamente reguladas, quizá la industria más regulada en el mundo. Sin embargo, los problemas aparecen cíclicamente y cada vez con más frecuencia, lo que demuestra que las soluciones no son exclusivamente regulatorias o de nuevas metodologías de control. Es fundamental hacer un llamado hoy a la responsabilidad de los dueños del sistema financiero y de los consejos de administración.

Fortaleza cuestionable

La discusión está más vigente que nunca a partir de la crisis hipotecaria estadounidense. Varios bancos han visto cómo una corrida de pagos se ha llevado varias de las instituciones financieras más prestigiosas del mundo, por lo menos 950 mil millones de dólares en pérdidas, y ha puesto a tambalear la economía mundial.

Esta situación prende nuevamente las alarmas del sistema financiero latinoamericano porque cuestiona su fortaleza y la efectividad de las estrategias regulatorias propuestas hasta ahora. Y si así está allá ¿cómo estaremos por acá?

La debacle financiera de Estados Unidos responde a un factor común de las crisis financieras de los últimos tiempos: la falta de información confiable y oportuna por parte de la dirección.

En la actualidad, el poder real del sistema financiero está en los operadores y no en los directores, que no tienen conocimiento sobre cómo funciona el negocio, dónde se hace el dinero y, consecuentemente, cuál es el verdadero nivel de riesgo al que se está expuesto. Cuando la junta directiva se entera ya es demasiado tarde para darle el timonazo al Titanic.

La discusión de gobierno corporativo para bancos debe caminar de abajo hacia arriba, de lo que parece ser hoy la discusión de operadores y auditores sobre las metodologías de control y administración de riesgo, hacia las discusiones profundas de las responsabilidades, estrategias y visiones de los dueños y los consejos de administración.

El profesionalismo e independencia de los miembros de los consejos de administración de la actividad financiera es el desafío de hoy en materia de gobierno corporativo de bancos. La implementación de los principios de Basilea II debe trascender la óptica administrativa y conectar la directiva.

Estamos en un momento complejo para la industria financiera. En palabras de John Stumpf, CEO de Wells, recogidas en el reporte de Warren Buffet a sus accionistas este año, estamos ante una industria financiera inventando nuevas formas para perder dinero, desconociendo que las antiguas siguen funcionando igual de bien.

Los directores no solo no están entendiendo estos nuevos y sofisticados vehículos financieros, sino que también han perdido el sentido de su responsabilidad fiduciaria. Su deber no es exclusivamente hacer dinero para los accionistas, los boards de los bancos deben balancear la pretensión legítima de los dueños por hacer la mayor cantidad de utilidad, con el interés y responsabilidad de preservar la estabilidad económica y el interés de sus ahorradores. De tal forma que cuando llegue nuevamente el ciclo recesivo de la economía, existan instituciones financieras sólidas, capaces de responder a sus clientes. Por eso el reto es dejar de mirar para abajo y empezar a mirar para arriba.

  • El autor es socio de Governance Consultants y consultor del Global Corporate Governance Forum.
 
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