Edición No. 552 | 28 DE OCTUBRE DE 2008
 
 
 
Actualidad
 
Efectos del ‘monopolio’ del poder
 
La mala evolución del Standard & Poor‚s 500 refleja el temor que la Cámara y el Senado infunden al mercado cuando aprueban nuevos reglamentos o modifican leyes ya vigentes 
 
Amity Shlaes 
BLOOMBERG 
 

Caso. El análisis de Eric Singer sugiere que cuando el poder en Washington se halla en manos de un solo partido, la rentabilidad total anual promedio del S&P 500 es de un 9.4%.

¿Obama? Está bien. ¿Obama, Pelosi y Reid al mismo tiempo? Una pesadilla para los mercados. ¿McCain, Pelosi y Reid? Está bien. ¿McCain y mayorías republicanas en la Cámara de Representantes y el Senado? Otra pesadilla.

Ese es, en todo caso, el análisis de Eric Singer, del Congressional Effect Fund, un nuevo fondo de inversión colectiva. Como apunté en una columna anterior, Singer se metió en el negocio de los índices financieros tras descubrir que el Índice Standard & Poor‚s 500 anda entre dos y tres veces mejor cuando el Congreso está de vacaciones, que cuando siquiera una de sus cámaras está trabajando.

Esa diferencia, halló Singer, no se debía a un partido político determinado: un Congreso republicano en funciones también era problemático. La mala evolución refleja, más bien, el temor que la Cámara y el Senado infunden al mercado cuando aprueban nuevos reglamentos o modifican leyes ya vigentes. El simple cotorreo cotidiano de los congresistas sobre posibles cambios también es negativo, según los estudios de Singer.

“Ni la cháchara es inofensiva”, dice.

En agosto pasado, estando el Congreso de vacaciones, felizmente, los mercados se comportaron de manera extraña de todos modos. Eso hizo a Singer preguntarse por qué.

Se fijó en que hubo años, como 1998, en medio del predominio de los republicanos en el Congreso, en que los mercados fueron muy rentables aun cuando los legisladores estaban trabajando.

Examinando las estadísticas de ahora a 1965, Singer descubrió una segunda tendencia. Cuando Washington se divide y al menos una de las dos cámaras del Congreso está en manos de la oposición, el S&P 500 suele tener una mejor rentabilidad total que cuando tanto la Casa Blanca como la Cámara y el Senado están en manos de un mismo partido.

Clinton refrenado

Tener al demócrata Bill Clinton en la Casa Blanca en 1998 refrenó a la mayoría republicana del Congreso, o esta refrenó a Clinton.

Singer descubrió que la rentabilidad total anual promedio del S&P 500 cuando Washington se halla en manos de un solo partido es de un 9.4%. La rentabilidad promedio del índice cuando el poder se divide es de un 10.6%.

La distinción se torna más clara cuando uno tiene en cuenta la inflación. Singer usó el promedio anual del precio diario del oro como deflactor, en vez de un número interanual, porque quería registrar el efecto de la volatilidad de las materias primas.

Encontró que en los periodos de poder unificado, el S&P 500 tiene pérdidas reales promedio de un 7.8%. Con el poder dividido, en cambio, se produce una ganancia real promedio de un 8.7%. Ese diferencial de más de 16 puntos es la cuantificación del peligro de un Washington poderoso.

Estos números sugieren también que la inflación tiende a ser peor en los años unificados. Esto tiene sentido: cuando Washington es más potente, una de las formas en que usa su poder es la de acuñar moneda, pase lo que pase. Un presidente de la Reserva Federal que deba rendir cuentas a un partido solamente, en vez de a dos, tiene menos visitas que hacer cuando busca respaldo para las medidas del banco central.

Días emocionantes

El método de Singer también capta el drama de 1980. Washington estaba enteramente en manos de los demócratas, si bien se notaba aún en la primavera que Ronald Reagan podría ganar la presidencia.

El mercado reaccionó subiendo al prever un cambio. El precio del oro reaccionó cayendo hacia fines del año. Uno podría argumentar que esto reflejaba la fe del mercado en que Reagan gastaría menos que el presidente Jimmy Carter. Pero el cambio en los precios del oro puede también haber sido el resultado de las divisiones políticas dentro del Partido Demócrata.

El nuevo presidente de la Fed, Paul Volcker -demócrata que actualmente asesora al senador Barack Obama en la campaña presidencial contra John McCain- empezó a aplicar los frenos en el banco central. Al ejercer la restricción monetaria, costumbre atribuida entonces al Partido Republicano, Volcker -con el respaldo de Carter- aportó un contrapeso a los manirrotos de ambos partidos.

Rentabilidad

La rentabilidad total también puede caer cuando los republicanos dominan Washington. En 2005, el alza de un 4.9% en el S&P se borró con el incremento de un 8.5% en el precio del oro. En 2006, el oro subió cerca de un 36%, pero el S&P ascendió solo un 16%, lo que da una pérdida neta de un 20%.

Los académicos que examinan este tipo de cosas tienen distintas interpretaciones. Algunos discrepan, por ejemplo, de la selección por Singer del oro como medida de la inflación. Pero los acontecimientos recientes confirman la validez del oro como medida. El índice de precios al consumidor muestra un aumento de apenas un 2.5% entre diciembre de 2005 y diciembre de 2006, un notable contraste con el aumento de un 36% en el oro ese año. Los mercados actuales sugieren que el oro hizo un mejor trabajo que el IPC en predecir burbujas.

En los datos de Singer vemos un descuento temprano del colapso de los precios de las acciones que ha tenido lugar este año.

De los números se ha dicho que si uno los tortura bastante, admitirán lo que sea. Este año el Congreso y la Casa Blanca estuvieron en manos de partidos distintos, y aun así logramos tener un derrumbe histórico.

Prepararse

También es posible que los mercados, a los que no les importa a quién le malogran la campaña, estén preparándose para un Washington enteramente demócrata. Los consumidores también pueden estar gastando menos, no solo por la turbulencia en los mercados, sino también porque creen que un Gobierno dominado por los demócratas puede, en el futuro, aumentarles los impuestos sobre la renta personal.

Esto encajaría en la hipótesis de ingreso permanente elaborada por el extinto economista Milton Friedman. Ahora Singer está estudiando la evolución del mercado cuando un mismo partido tiene no solo la Casa Blanca y el Congreso, sino también una mayoría a prueba de maniobras obstruccionistas en el Senado. Cada día que pasa, ese también parece ser un número que vale la pena estudiar.

 

 
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