Edición No. 552 | 28 DE OCTUBRE DE 2008
 
 
 
Tema de portada
 
Banca ajusta reglas crediticias
 
El efecto de las subidas de tasa se ven parcialmente a septiembre de este año. En octubre debería ser más visible y a noviembre aún más. El costo del dinero aumenta para las empresas y los consumidores individuales. Habrá un poco más de disciplina al momento de analizar oportunidades de negocios 
 
Yolanda Sandoval 
ysandoval@prensa.com 
 

Cambios. El alza en tasas podría afectar todas las carteras activas. Se puede esperar un aumento a corto plazo en las nuevas operaciones. Los costos de financiamiento de las instituciones financieras ya se han incrementado y pueden seguir aumentando.

Cambiaron las reglas del juego. Hace un mes se hablaba de los posibles efectos que tendría en Panamá la crisis financiera que empezó en Estados Unidos, y se expandió a Europa, Asia y Latinoamérica. Hoy se puede decir que el alza en el costo del dinero, que se anunciaba como consecuencia adversa por la falta de liquidez en el ámbito mundial, se siente en el país.

Los bancos han aumentado y seguirán incrementando las tasas de intereses de los préstamos.

Esto cambiará el orden de inversiones que habían proyectado las empresas e impactará las finanzas personales de quienes hoy tienen créditos y de los que piensan adquirir nuevos compromisos financieros.

El entorno económico local ha tenido un saludable desempeño pero a futuro, los banqueros y analistas locales anticipan una desaceleración en el crecimiento, más restricción en la disponibilidad de crédito y más precaución por parte de las empresas e individuos, lo cual impactaría el consumo y las inversiones.

La dinámica se da a pesar de que la tasa Libor (tasa de interés promedio a la que se prestan los bancos entre sí) ha bajado, lo que demuestra que aunque este indicador es referencia para Panamá, no es el único que se considera al momento de establecer las tasas bancarias. En el país las entidades crediticias se fondean de los depósitos de las personas y las empresas, y no dependen mayormente del mercado intercambiario. Pero se puede precisar que los problemas de desconfianza (aunque se den en el exterior) encaren el costo del crédito.

Complejo escenario

La banca extranjera ha sido la primera en subir las tasas de fondeo, de acuerdo con las estadísticas que maneja la Superintendencia de Bancos.

Y aunque las cifras a septiembre no muestran un alza por parte de la banca panameña, se espera percibir esto en las estadísticas posteriores. (ver gráficas: Tasas sobre crédito y plazo fijo).

Además, las tasas de interés reflejan solamente una parte del costo del crédito. Si se considera que las comisiones que cobran los bancos serán mayores, entonces se puede deducir un impacto aún mayor.

Para Carlos A. Araúz García, vicepresidente de Banca Privada, Personal y de Negocios de Towerbank, lo primero que hay que recalcar es que esta crisis financiera no es solo vivida por los Estados Unidos.

Su génesis, comenta, se le atribuye a Estados Unidos, pero esta es una situación global en la que se mezclan temas muy delicados como reducción en la demanda de insumos, devaluación de monedas y una desconfianza marcada en muchos sectores.

En este sentido, dice Araúz, es razonable pensar en un ajuste de tasas al alza considerando el encarecimiento del crédito en el ámbito internacional.

Los bancos corresponsales que proveen de líneas de capital de trabajo a instituciones financieras locales han hecho ajustes en sus costos de fondos por múltiples motivos, incluyendo pérdidas en su curso normal de negocios; un aumento en provisiones por pérdidas anticipadas y el ciclo de desaceleración global, así como la percepción del riesgo.

“No hay áreas específicas en las que pueda anticipar un ajuste, pero ciertamente no podemos descartar un encarecimiento de préstamos en el sector consumo, hipotecas, préstamos personales así como segmentos como préstamos de mediano y largo plazo comerciales/corporativos”, explica.

El ejecutivo recalca que habrá un poco más de disciplina al momento de analizar oportunidades de financiamiento y prudencia a la hora de ejecutar las mismas.

Sin embargo, es de la opinión que los bancos y banqueros han venido tomando medidas hace varios años para evitar el deterioro en la calidad de las carteras crediticias. “La disciplina no es mala y esta coyuntura debe ser aprovechada para que todos los actores del sistema económico panameño y regional analicemos detenidamente áreas para mejorar productividad y eficiencias”, afirma.

Tampoco descarta ajustes como reducción en el plazo de ciertos préstamos o una disminución en el porcentaje de financiamiento de ciertas facilidades crediticias. Se podría ver mayores exigencias en el renglón de capital de las empresas al momento de solicitar un financiamiento.

Francisco Sierra, vicepresidente de Finanzas de Bancos General, afirma que la crisis de crédito y liquidez ha elevado de manera importante el costo del dinero en el mundo, y esto impactará a Panamá aunque en menor escala por su menor dependencia en recursos extranjeros.

A manera de ejemplo, dice, el retorno de bonos de la República a tres años hace dos meses era de aproximadamente 5% y ahora excede 7%, un aumento de más de 200 puntos básicos.

Roberto Yau, vicepresidente de Finanzas y Tesorería de Multibank reconoce que las instituciones bancarias se están viendo “obligadas a hacer ajustes en sus tasas para préstamos, debido a la situación financiera actual”.

En general, dice Yau, muchos sectores económicos se verán afectados por esta crisis, entre ellos el sector construcción, hipotecario y de banca de consumo, ya que las instituciones bancarias serán más cautelosas a la hora de otorgar financiamientos.

En el caso de Multibank, se mantienen las líneas de crédito. Lo que ha cambiado son los términos y las condiciones que regulan esas facilidades en respuesta a los ajustes económicos en vista de las circunstancias actuales, que necesitan un ojo un poco más prudente y cuidadoso. Sin embargo, los lineamientos varían según cada institución, dice el ejecutivo.

Ernesto Bazán, gerente de Equilibrium Panamá, explica que los recursos líquidos son más escasos y eso implica que la tasa de interés tenga una presión al alza, principalmente en el financiamiento del comercio exterior (por su alta relación con líneas proveídas por bancos internacionales); y los sectores crediticios de mayor riesgo (interinos de construcción) y consumo (créditos personales, tarjetas de crédito y automotrices).

En el segmento empresarial, habrá negocios que tendrán que afrontar mayores costos financieros y los que tendrán que postergar decisiones de inversión que requieren financiamiento.

Para las personas, el aumento en la tasa de interés afectará su capacidad de pago sobre todo en los sectores económicos más bajos; y, tendrán mayores limitaciones para acceder al crédito, en especial las familias con niveles de endeudamiento elevados.

Araúz aclara que el hecho de que la situación global y de inestabilidad en los mercados internacionales llame a la prudencia, no va a implicar que los bancos cierren sus puertas a buenas oportunidades de negocios.

Como es de conocimiento general, la liquidez en los bancos panameños es fuerte y ese factor en tiempos como los que vivimos hoy día, es un activo muy poderoso.

Pero, a su juicio, considerando que es difícil dictaminar cuánto tiempo exactamente durará la contracción mundial, resulta entendible que muchos bancos prefieran mantener posiciones líquidas cómodas en lugar de entrar en compromisos de largo plazo a tasas que pudiesen no resultar atractivas.

El negocio de las instituciones financieras está en prestar o en invertir y manejar posiciones en tesorería con instrumentos sanos y que generen intereses razonables.

Pero por otro lado, la confianza de los depósito y cuentahabientes es la razón de ser de los bancos, y es algo que los ejecutivos panameños y extranjeros con presencia en Panamá atesoran.

En este escenario, es probable que las ganancias de ciertos sectores y segmentos financieros se vean afectadas y reporten disminuciones en el último trimestre de 2008 y durante el año 2009.

Podría verse, por ejemplo, algún tipo de desaceleración en la construcción, pero hay que considerar que los últimos dos años este sector ha venido creciendo de manera más que acelerada.

Una desaceleración que permita ordenamiento, disciplina financiera y una adecuada estructuración de los estados financieros de muchas empresas en el sector no es enteramente malo ni debe ser visto como algo negativo, explica el ejecutivo.

En su análisis hay varios sectores que pudiesen registrar mermas en crecimiento: turismo (situación de residentes estadounidenses o europeos que actúen con mayor precaución financiera; sector inversiones (nivel de desconfianza en ciertos instrumentos negociables); sector hipotecario (mayor disciplina en el crédito).

Otros segmentos de alta importancia para la economía panameña pudiesen registrar descenso o disminuciones como las exportaciones ante la desaceleración de las economías donde están los compradores (Estados Unidos y Europa) o la Zona Libre de Colón cuyos mercados sudamericanos pudiesen verse afectados ante la recuperación del dólar y la posible devaluación de moneda. La fortaleza (o su probable debilitamiento a futuro) del dólar pudiese ser otra preocupación que a mediano o largo plazo podría afectarnos.

Víctor Viggiano, vicepresidente de Crédito Corporativo y Comercial de Metrobank, resaltar que, aún con este escenario, los niveles de liquidez del sistema panameño son altos y se van ha mantener dado el mercado competitivo que existe.

En el corto plazo, anticipa que vendrá un nuevo ajuste hacia la baja de las tasas de interés a medida que la situación financiera internacional se vaya estabilizando.

La políticas de crédito prudente que actualmente aplican los bancos se mantendrá con plazos más cortos, mejores coberturas de garantías y tasas de acuerdo al riesgo.

La prioridad en esta coyuntura global, dice Sierra, es mantener sólidos niveles de liquidez por un lado, y un perfil de riesgo de crédito muy conservador por el otro. Anticipa políticas de crédito más sanas, lo cual reducirá el crecimiento en el crédito pero apoyará la salud financiera de los clientes y los bancos.

Regulador

Un sistema bien líquido

La semana pasada el superintendente de Bancos, Olegario Barrelier, compareció ante el pleno de la Asamblea Nacional en donde reafirmó que el sistema bancario panameño no tiene ningún problema de liquidez.

• El sistema cuenta en la actualidad con 14 mil millones de dólares en liquidez.

• Con 25 mil millones de dólares en depósitos internos y con casi 13 mil millones de dólares en depósitos externos, montos que suman unos 37 mil millones de dólares, con lo que se pude afrontar cualquier problema de liquidez que pudiera presentar algún banco de manera individual.

 

 
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