Edición No. 552 | 28 DE OCTUBRE DE 2008
 
 
 
Actualidad
 
Impacto de las remesas
 
El incremento de los precios de los alimentos y los combustibles, la desaceleración económica en Estados Unidos y las medidas migratorias cada vez más estrictas, hacen que las remesas empiecen a disminuir 
 
Alvaro Avila 
aavila@prensa.com 
 

Declive. La caída de los salarios en varios países es uno de los factores que han determinado una baja en los envíos de dinero.

Las remesas, que en varios países de América Latina son parte de una columna vertebral de sus finanzas por lo que representan para millones de familias, en la actual crisis financiera, muestran una baja significativa y por tanto consecuencias directas en las economías locales.

Un estudio sobre el tema realizado por el Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), indica que los emigrantes latinoamericanos enviarán unos 67 mil 500 millones de dólares a sus países de origen este 2008, contra unos 66 mil 500 millones de dólares en 2007.

Aunque la cifra aumentaría mil millones de dólares, en términos reales, por el ajuste de inflación, según el análisis que hace el Fomin, ese monto valdrá alrededor de 1.7% menos que el del año pasado, mostrando el primer descenso en el valor de las remesas a América Latina desde que ese fondo del BID comenzó a monitorear los flujos de dinero en el año 2000.

Para el Fomin, la inflación, con el incremento de los precios de los alimentos y los combustibles, que han encarecido el costo de vida de los inmigrantes que envían remesas; la desaceleración económica por la caída de actividad en la economía de Estados Unidos y de otros países como España, que limita la posibilidad de acceder a empleos mejor remunerados, son factores que han contribuido al impacto en la reducción de las remesas.

Pero además, en el actual escenario, otros aspectos como el clima migratorio, donde las condiciones se han vuelto más restrictivas en los países receptores, limitando la capacidad de los inmigrantes para enviar dinero y el valor del dólar frente a varias monedas latinoamericanas que se han fortalecido con respecto a esa divisa, también adquieren importancia a la hora de hablar de este tema.

Manuel Orozco, director del programa de remesas y desarrollo, de Diálogo Interamericano, organización con sede en Washington DC, señala que con la crisis en Estados Unidos el crecimiento en el desempleo hispano en ese país, entre enero de 2007 y agosto de 2008 pasó de 5.4% a 8%, respectivamente.

Además del desempleo, la caída en los salarios “puede resultar en un severo declive en 2009”, refiriéndose a las remesas.

El Fomin cita datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos donde el desempleo entre las personas de origen latinoamericano en ese país ha estado aumentando desde octubre de 2006. En agosto de 2008 llegó a 8%, casi dos puntos porcentuales por encima de la tasa de desempleo nacional. (Ver tabla: Desempleo de hispanos en Estados Unidos).

Otros horizontes

Si bien Estados Unidos y España son las dos principales fuentes de remesas a América Latina, tanto el Banco Mundial como Diálogo Interamericano coinciden en que en la actual crisis los inmigrantes empezarán a contemplar otros países para emigrar y habrá un cambio en los hábitos de consumo.

En un comunicado de prensa del BID, Luis Alberto Moreno, presidente de ese organismo, dice que las personas que ya están en el extranjero se adaptarán, buscando nuevos trabajos o reduciendo su consumo para continuar enviando dinero a sus familias.

“Aquellas que están pensando en emigrar probablemente opten por destinos donde la economía esté más fuerte y haya empleos disponibles. Las naciones industrializadas seguirán atrayendo inmigrantes, pero prevemos un incremento en las remesas entre países en vías de desarrollo, a medida que más gente se traslade a lugares menos afectados por la desaceleración económica global”, afirmó Moreno.

Por su parte, Orozco, de Diálogo Interamericano, manifiesta que hay una desaceleracion de la migración a Estados Unidos, que se puede explicar por una combinación de factores, incluyendo los sentimientos anti-inmigrantes, las altas tasas de deportación, el crecimiento del PIB en Latinoamérica, y menciona que hay oportunidades de emigrar a otros países de Europa, Japón o dentro de Latinoamérica. Orozco especifica que algunas tendencias pueden mostrar que el crecimiento futuro de transferencias puede ser menos de 12% por año, pero mas que el 5%.

Rigoberto Stewart, presidente y director ejecutivo del Instituto para la Libertad y el Análisis de Políticas de Costa Rica (Inlap), explica que al caer las remesas, esas familias tendrán menos dinero para comprar tanto bienes nacionales como extranjeros “por lo tanto, el efecto interno es que habrá menos demanda de bienes y servicios, lo cual llevaría a menos producción, y esto a más desempleo”, dice.

En un plazo mediano, de persistir ese declive, habrá una caída generalizada del nivel de vida, anota y añade que algunas de las causas son menos empleo, reducción de salarios, mayor costo de vida y menos crédito.

Escenario local

Según la Dirección de Empresas Financieras del Ministerio de Comercio e Industrias (Mici), entidad que se encarga de monitorear el envío y recibo de remesas, reporta que hasta el segundo semestre de este año a Panamá entraron cerca de 93 millones 600 mil dólares, que representan aproximadamente el 1.5% del total de remesas que ingresaron a la región.

Estados Unidos fue el país del que más se recibieron remesas, cerca de 48 millones de dólares.

Sin embargo, el rol protagónico de Panamá en el envío de remesas sigue siendo preponderante en la región. Las cifras indican que hasta el segundo semestre de este año de Panamá se enviaron 92 millones 600 mil dólares, un 28% más que en 2007, siendo Colombia el primer receptor con 11 millones 500 mil dólares.

A pesar de que el país no depende en gran medida de las remesas, Jaime Lacayo, ex gerente general de Western Union en Panamá, opina que “mientras la economía panameña se mantenga creciendo al nivel actual, las remesas hacia Colombia se van a mantener o crecer”.

Orozco, de Diálogo Interamericano, manifiesta que la inversión en construcción está en etapa de crecimiento, lo que conllevará a un aumento de la demanda de mano de obra externa, pero plantea la interrogante de si la depresión financiera que llegue a afectar a Panamá, tenga un efecto sobre la construcción y la demanda de esa mano de obra. “En este momento la situación es incierta, pero puede incidir sobre el crecimiento panameño en el primer trimestre de 2009”. Para el BID es prioritario bancarizar a millones de familias que reciben remesas, pero que están excluidas de los sistemas financieros tradicionales. Esa herramienta permitiría generar ahorro y enfrentar las épocas difíciles.

 

 
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